Admítelo: alguna vez te has saltado una rep. Tal vez incluso te hayas zampado rondas enteras en un entrenamiento. Puede que incluso hayas mentido a cerca de los pesos o los tiempos.

Debes saber saber una cosa: tu coach lo sabe. Y algunos compañeros también.

Por suerte, es raro encontrarse tramposos en CrossFit, quizá porque, como dijo Greg Glassman (CEO y fundador de CrossFit) en 2009, “El hecho de intentar conseguir algo a cambio de nada es algo que los crossfitters no creen que sea posible”.

Pero el sufrimiento físico puede mermar la moral, y todos sabemos que los tramposos existen. Cambiando, o saltándose las reglas, puedes reducir o, incluso, evitar el dolor y, quizá, ser uno de los mejores del WOD, consiguiendo tener el mejor resultado de la pizarra, muy tentador cuando sabes que no puedes con el WOD pero quieres terminarlo porque te “da vergüenza” ser el único que no lo haga.

Todos nos hemos enfrentado cara a cara al dilema moral de contar o no contar esas reps de Wall Ball que no superan la linea de la pared mientras haces un Karen. En ese momento debes decidir qué hacer, y muchas veces resulta complicado tomar la opción legal, pero el resto de compañeros siempre confiarán en que harás una rep buena para sustituir a esa que no deberías haber contado.

Tu coach sabe que se te puede pirar en un momento dado, que quizá no sepas en qué ronda estás. Eso pasa, claro que pasa. Entiende que alguna vez le digas mal un número y te apunte un peso mayor o un tiempo mejor en la pizarra, porque tu cerebro en esos momento no está para mucho pensar. ¿Qué tal se te daría un problema de Matemáticas nada más terminar un Fran? No es fácil. También entiende que no siempre harás perfectas las 300 sentadillas del Cindy, y que alguna no romperá el paralelo, pero si eso pasa y cuentas la rep, no será con mala intención, será simplemente el cansancio y las ganas de seguir adelante.

Sin embargo, algunos atletas hacen trampa. A propósito. Y regularmente.
Y cuando haces trampas, da por seguro que se nota.

Tal vez tu falta de honradez no es visible de inmediato, pero con el tiempo tus compañeros y coaches se dan cuenta de tus mentiras. No se necesitan muchas observaciones del tipo “¿tú no estabas delante suyo?” para que se den cuenta de las trampas que estás haciendo.

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En Facebook hay un grupo de afiliados a CrossFit compuesto por casi 10.000 personas. En ese grupo, los coaches hablan y tratan temas de todo tipo, desde la limpieza de colchonetas del box, hasta cómo enseñar a hacer un muscle up. A pesar del abrumador número de gente honesta que podemos encontrar en cualquier box, por lo general no hace falta rebuscar mucho para encontrar algún post como este: “Un atleta en mi box hace trampas y el resto de miembros y coaches están empezando a quejarse. Esto está tirando abajo el buen ambiente del box. ¿Qué debo hacer?”

Así que, repito: si haces trampas, tu coach lo va a notar. No estás engañando a nadie.

¿Y cómo sabe que hago trampas? Sencillo, el coach sabe más o menos el tiempo que lleva hacer cada WOD, conocen tu estado físico, saben cómo te mueves, y controlan tu rendimiento, luego, si dices que haces un tiempo fuera de lo esperado para ti, lo van a notar. Podría ser que, de repente, hubieras aumentado en rendimiento de una manera muy rápida, pero esto no suele suceder, ya que cada uno tenemos una curva de mejora más o menos definida.

Un coach sabe cuánto tiempo lleva hacer, por ejemplo, veintiún thursters, es una habilidad que se adquiere tras unos dos millones de repeticiones. Pero además, sabe que cada movimiento tiene un tiempo de ciclo máximo, incluso para Ben Smith. Si tienes que hacer 30 wall balls, y después de 35 segundas ya estás pasando al siguiente ejercicio, saltarán las alarmas en quien te vea, y es que, físicamente, es imposible. ¿Quieres otro indicador? Tu coach lleva muchas clases hoy con este WOD, ¿de verdad crees que es posible que tú, que has parado a descansar, lo hayas hecho más rápido que el chico que lo hizo unbroken?

Además, los crossfitters más competitivos siempre cuentan las reps de los demás, y las tuyas también, estarán siempre detrás de ti, pendiente de tus movimientos, pegados a tu culo. Si entrenas a las cinco, los del turno de las seis contarán tus últimas reps, dalo por hecho, y notarán y sabrán que en la última ronda del Helen hiciste solo 17 kettlebell swings.

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Algunos coaches más directos y te dirán que tu marca está mal, que es imposible. Así a veces se soluciona el problema, pero se pueden enfrentar también a situaciones incómodas de negación, encontrarse con argumentaciones absurdas, o incluso discusiones y momentos incómodos. Otros optarán por preguntarte “¿Estás seguro de que has contado bien?”, intentando suavizar un poco el momento. Y otros, simplemente, lo ignorarán sabiendo que al único que engañas es a ti mismo. El problema de esta opción es que al resto de compañeros puedan sentarles mal sus trampas. Otra opción tomada por algunos coaches es colocarse junto ti y contarte él mismo las repeticiones, pero claro, no puede abandonar al resto de la clase porque tú hagas trampas.

Lo que es obvio, y lo principal de este asunto, es que las trampas provocan malos rollos. Cuando las haces, estás rompiendo ese pacto de comunidad crossfitter que nos une. Ve, anota tus reps, dime tu tiempo, acepta un choque de manos y toma tu proteína. Y mañana, otra vez. Sencillo.

 

Pero aún así, siempre habrá gente que haga trampas, son vagos y mienten por sus ganas de ganar, mienten porque su falta de carácter no les permite ver el problema que causan, mienten porque se avergüenzan de su actual nivel físico, y así, podríamos seguir hablando de por qué mienten con una infinita lista de excusas.

Déjame que te lo repita: sabemos que haces trampas, y queremos que dejes de hacerlas.

Traducida e inspirada en http://journal.crossfit.com/2016/07/an-open-letter-to-cheaters.tpl, de Mike Warkentin (CrossFit Journal)

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