Cash Out: dícese de un conjunto de ejercicios que se plantean para ser realizados después del entrenamiento de CrossFit.

Sí, después del entrenamiento. Es decir, cuando ya no puedes más, cuando creías que todo había terminado, que ya podías descansar y que recuperarías la respiración, entonces, y solo entonces, es cuando llega el temido Fucking Cash Out.

Algunos de los ejercicios más habituales para incluir en el Cash Out son:

  • Burpees: geniales para terminar de echar el hígado.
  • Sit Ups: por si aún te queda algo del core por fortalecer.
  • Double Unders: para comprobar que aún respiras.
  • Assault Bike: sin comentarios.
  • Run o Sprints: increíblemente agradecidos.
  • Row, KB Swing, Wall Ball o Farm Walk: por si te has quedado con ganas de más.

A veces te lo avisan antes de empezar, por si estás a tiempo de salir corriendo; otras, simplemente te lo encuentras de frente nada más terminar (no sé qué opción es peor). Y el primer pensamiento más común suele ser “Ni de coña, yo paso”, pero te picas y caes, y lo haces, y revientas.

Pero , ¿sabes lo mejor? Que después de la paliza que ya llevas, haces el WOD, el core, el cash out, y lo que te echen, porque eres crossfiter, y nada (o casi nada) puede contigo.

Y ese orgullo interno que todos tenemos con nosotros mismos vence a todo lo invencible.

 

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