Y así pasan las semanas, entre días y WODs, y WODs y días, cada uno especial, a su manera, con su estilo y sus ganas. Porque cada día es diferente, para ti también crossfiter, no todos los días te levantas igual, no siempre tienes las mismas ganas, ni la misma fuerza, ni la misma nada. Cada día que nace es un nuevo momento para vivirlo tal como llega, hoy es hoy, y mañana ya veremos.

Hoy llegas al box y descubres el WOD, y como los días, el WOD de hoy será diferente, porque otra cosa no, pero variedad que no nos falte. Es lo bonito que tiene nuestro deporte, es una buena parte de su encanto, que no te aburres. No, porque cada día es una sorpresa, a veces mejor, a veces peor… Unos días deliciosa, otros, puto infierno. Pero vuelves, ¿eh? No lo puedes evitar, siempre vuelves…

A pesar del día, que si es bueno, que si no. A pesar del WOD, que si te gusta, que si no. A pesar del amor-odio a nuestros burpees, o de todo lo que rodea a nuestro box. Su gente, su olor… Las cosas importantes que hacen que sea nuestro lugar especial.

Y así pasan los meses, mejorando, cambiando, aprendiendo a ser mejores, viviendo una vida intensa, al límite, con dolor y sufrimiento, pero con una gran recompensa.

Y así pasan los años… Completamente enganchados.

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