Ellos, nuestros coaches, son… personas especiales, todos lo sabemos. Y ya no solo porque a veces resulten ser ácidos, morbosos, tocapelotas. Unos cabroncetes a quienes les gusta vernos sufrir, no. También porque saben de nosotros mucho más de lo que nosotros creemos. Y es que, si te fijas, te darás cuenta de ellos…

Reconocen un mal día

Todos tenemos un mal día, ese día de mierda en que llegas al box hecho trizas y sabes que “hoy no va a ser un buen día“. Y él lo sabe, reconoce esa cara de pocos amigos que traes hoy, porque no eres tú, no eres el de siempre, y él lo ve, claro que lo ve. Coges los discos con desgana, te quedas embobado con la tiza, y pasas de su culo cuando te mira para que no te quedes parado. Pero él también lo respeta, te respeta, porque todos, por muy duros y muy crossfitters que seamos, todos tenemos derecho a tener un mal día.

Saben en qué somos fuertes

Saben que lo somos, y nos pican con ello. Porque si saben que podemos esforzarnos más, en eso, podemos más aún. Todos tenemos nuestros fuertes, nuestros ejercicios favoritos, los que salen y los que nos gustan. Esos a los que echamos más horas o, simplemente, se nos dan bien. ¡Y qué gusto cuando hay un wod con estos ejercicios! Pero no vale bajar la guardia, ¿se te da bien el clean? Ahí estará tu coach para achucharte más peso. ¿Que tienes las pull ups ahí ahí? Ahí estará él para quitarte la goma. ¿Que revientas el dead lift? Ahí estará el para que no se te ocurra bajar del RX. Sea lo que sea, ahí estará tu coach para recordarte que eres fuerte.

Conocen nuestras debilidades

Igual que saben en qué somos furtes, saben en qué fallamos, en qué nos falta un empujoncito, con qué necesitamos un poco de ayuda o, simplemente, más tiempo. Y lo tienen en cuenta. Nos animan a intentarlo, a mejorar, a superarnos, pero con otra actitud, la actitud de ayudar y comprender que no en todo se puede lograr el máximo, al menos no hoy. Saben que poco a poco mejoramos, pero no nos meten prisa, nos dan esos truquitos que nos vienen de maravilla para mejorar un pelín más el kipping e irmos a casa con una sonrisa. Nos dedican su tiempo y su paciencia para enseñarnos lo que para ellos es el día a día. Y saben que mejoraremos pronto, pero que todos necesitamos nuestro período de aprendizaje y superación.

Recuerdan nuestros  RMs

Hoy toca fuerza y… “¿Cuál es tu RM?” Típica pregunta que escuchamos antes de empezar. Pues bien, él, antes de que se lo digas, es muy probable que ya sepa por dónde anda (así que no intentes engañarle…). Conoce nuestras cargas, sabe cómo nos movemos, reconoce nuestro fuerte, nuestra debilidad, nuestros gustos, y sabe hasta dónde podemos llegar. Cuando le dices “Con eso no voy a poder” y te mira con esa cara “Venga, no me cuentes cuentos…”, hazle caso, porque podrás. A veces ellos nos conocen mejor que nosotros mismos.

Saben nuestras dolencias

Y es que todo crossfitter que se precie tiene, en algún momento, algo cascao’. Es así, no pasa nada, el deporte te revienta físicamente, y hay que asumirlo. Por eso, hay temporadas en las que nos molesta el pie, la rodilla, el codo, el hombro, la espalda… No podemos levantar mucho peso, tirar de brazo, correr o flexionar la pierna. Y él lo sabe. Antes incluso de que le preguntes cómo cambiar ese ejercicio que hoy no puedes hacer, él te mirará y te dirá “Tú lo cambias por remo”. Te habrá jodido (el remo siempre jode), pero sabes que será por tu bien, y agradeces esa atención personalizada que él te brinda, simplemente, por tu bien, porque le interesas, y porque sabe lo que hace.

Y ahí están nuestros coaches, todos, toooodos los días, dando lo mejor de ellos para sacar lo mejor de nosotros. Gracias.

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