Hola, soy Natalia (Nat), y hoy empiezo mi propio “Diario de una CrossFiter” con un resumen del tiempo que llevo en este deporte.

Comencé hace poco más de un año, a finales de 2013. Lo compagino con otro deporte y por ello comencé con sólo una sesión a la semana. Al poco tiempo me di cuenta de que no podía hacerlo de siete en siete días, así que me pasé a dos.

Mi forma física inicial era normalita, de pierna no andaba mal, y la fuerza de mis brazos era casi inexistente, muy descompensada con el resto del cuerpo, pero tenía ganas de seguir adelante. Poco a poco fui cogiendo músculo y fuerza, durante los primeros meses vi un cambio bastante notable en la mitad superior de mi cuerpo, sobre todo en brazos y hombros (las chicas no solemos tener mucho músculo superior), y en poco tiempo me atreví con el tercer día.

Estaba a tope, cada día quería más y en cada entreno me superaba a mí misma. He pasado por rachas más flojas y rachas más fuertes, como todos, pero lo importante es saber identificarlas y luchar por conseguir lo que quieres, no estancarte y avanzar.

Tras un fin de semana en el que acudí como staff a una competición de CrossFit en Elche, algo pasó en mi cabeza que me hizo reaccionar. Me encontraba en una de las rachas flojas, de ésas en las que no notas mejoría y crees que estás estancada, pero el ambiente que viví aquellas horas me pegó un subidón que me hizo volver a casa con más y más ganas de entrenar. Cada día me lo tomaba más en serio que el anterior, y llegaba mucho más al límite que antes. Ahí descubrí que si realmente quieres, siempre tienes más que dar.

Al poco llegó el verano y ahora contaba con todos los días para poder entrenar, pero con él llegó también una lesión que me impedía forzar el trabajo de pierna. Entrenaba 4-5 días por semana, pero modificando prácticamente el 100% de los entrenos. Al principio era muy frustrante ver a mis compañeros haciendo los WODs completos y yo pidiendo modificaciones a diario, pasé malos momentos y días muy duros por la impotencia de poder avanzar, pero aprendí que a veces, el ser precabido es lo que te permite luego apuntar más alto y lograr nuevas metas.

Efectivamente, tras unos meses complicados con mucho fisio, estiramientos y muuuuuucha paciencia empecé a notar mejoría en las piernas y fui añadiendo, muy poco a poco, nuevos ejercicios a mis rutinas. Nunca pensé que volvería a entrenar con normalidad, pero a día de hoy aún me sorprendo de lo bien que responden, y la tralla que me permiten darles.

Lo sigo compaginando con mi otro deporte y sé que ambos se complementan a la perfección. Sigo notando cambios en mi cuerpo, cambios que me gustan y que me hacen ver que mi esfuerzo sirve de mucho.

Y me encantaría hablar de un montón de cosas más, de todas esas cosas que estoy segura de que cada uno de vosotros escribiríais también, pero hoy es día de presentaciones, así que aquí estoy, y así soy.

Nat

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