Quizá no me hayas visto por aquí en un tiempo, pero no creas que me fui, porque no es así. Los crossfiters no nos vamos, no desaparecemos en la oscuridad para siempre. Quizá la vida, como a todos, nos lo ponga complicado, llegan épocas en las que no das para más, subidas y bajadas, alguna que otra lesión, y un montón de complicaciones que nos apartan de la batalla, pero la batalla permanece siempre en nuestra cabeza. De hecho, es precisamente esa batalla escondida la que nos hace permanecer alerta.

Pueden pasar semanas, meses, incluso años malos, temporadas que no esperabas ver aparecer, pero que fueron inevitables.

¿Y qué? Tú sigues soñando con tus entrenamientos de CrossFit, sigues recordando tu RM de Back Squat y lo más importante, sigues odiando los burpees. Y es que tú, sigues siendo un luchador, un guerrero que no abandona a la primera de cambio, sigues siendo fuerte, de cuerpo y de mente (sobre todo de mente) y sigues siendo un crossfiter, de los de siempre, de los que no temen a los problemas, a las malas rachas, ni al dolor, sea del tipo que sea.

Porque no nos rendimos, ¡nunca!, y seguiremos eligiendo el camino difícil cuando casi no nos queda ni la mínima fortaleza para hacerlo. No nos vamos, no decimos adiós, no hay un “último” entreno, no se acaban los WODs que nos quedan por completar. Siempre hay una vuelta, siempre volvemos.

Quizá estemos un poco locos, quizá…

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