NO REP, tan solo dos palabras que pueden llegar a doler más que todos los callos que llevas en la mano. Son momentos duros en los que sabes que lo estás dando todo y cada movimiento confías en hacerlo perfecto, pero la realidad es otra. El cansancio hace mella y tu cuerpo no responde como crees, no tocas el suelo, el pecho no llega a la barra, no estiras del todo las piernas y ese snatch deja mucho que desear.

Y ahí está tu juez, animándote en cada segundo libre que puede, pero siempre atento a ese fatídico momento, y de pronto ese gesto que no pensabas que fueses a ver, llega. Sus brazos estirados se cruzan en el aire al tiempo que gritan ¡NO REP!

Y tú… Le miras con la cara empapada, encogiendo los hombros y levantando las manos… Y no sabes cómo decirle que no puedes más.

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