Sí, así es, asúmelo: soy siete veces más fuerte que tú.

Pero no te engañes, no soy más fuerte que tú porque corra más rápido.

Ni porque tenga mejor técnica.
Ni porque haga más abdominales, fondos o dominadas.
¡Ni si quiera porque levante más peso que tú!
Tampoco porque mis músculos se vean más que los tuyos.
Ni porque abra los botes con más facilidad.
Ni porque mover esas cajas me suponga menos esfuerzo.

No, no es por eso.

Soy siete veces más fuerte que tú porque tengo constancia.

Porque no me vengo abajo ante la primera adversidad.
Porque si quiero, puedo.
Porque cuando mi cuerpo dice “basta” soy capaz de dar un poquito más.
Porque tengo más respeto y admiración por el último, que por el primero.
Porque he aprendido tanto en tan poco

Porque he abierto mi mente, he cambiado el chip.
Porque no me dejo llevar por las modas.
Porque miro la vida desde otra perspectiva.
Porque incluso en los días difíciles, ésos en los que sólo quiero meterme en la cama y esperar a que el tiempo pase, me armo de voluntad y persigo mi objetivo.

Y es que ser crossfiter me hace ser fuerte en mi día a día, en mi cabeza, en mi actitud, en mi manera de pensar, en mi relación con los demás, en mi cuerpo, en mi mente y en todo lo que antes no era capaz de controlar.

Hazte fuerte. Haz CrossFit.

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